El 30 de junio, después de que México le ganara 2-0 a Ecuador en el Estadio Azteca y se metiera a octavos de final del Mundial 2026, los jugadores levantaron por los aires a Andrés Guardado.
El histórico centrocampista del Tri ya no llevaba uniforme, había seguido el torneo como analista de televisión, lejos del lugar desde el que vivió las cinco copas del mundo anteriores.
Menos de tres meses después, Rafael Márquez lo regresó a ese vestidor por otra puerta. Guardado es el único mexicano que forma parte del cuerpo técnico con el que el nuevo seleccionador empieza el ciclo rumbo al Mundial 2030.
Los otros auxiliares son los españoles Juan Manuel Lillo y Vidal Paloma; el también ibérico Xabier Mancisidor entrena a los porteros. Guardado es el de menos recorrido en los banquillos, pero recibió la tarea que Márquez conoce mejor que nadie.
En una entrevista, Márquez reveló que el Principito tendrá el rol que él tuvo junto al Vasco, el de un auxiliar instalado en Europa y cerca de los mexicanos que juegan allá.
“Andrés lo hará porque, así como yo en su momento, ahora va a seguir con su proceso como entrenador. Va a hacer el curso para seguir preparándose y, a la vez, poder estar cerca de los jugadores que están en Europa”.
Con Aguirre, Márquez no fue sólo el segundo que aparecía en las concentraciones. Pasaba temporadas en Europa, veía partidos de los seleccionados y mantenía la relación con ellos fuera de las fechas FIFA.
Guardado heredará ese espacio, mientras Márquez dirige el proyecto completo, y aportará algo que el propio seleccionador reconoce que no tiene.
"Andrés Guardado tiene este perfil porque obviamente yo soy otro tipo de persona, tengo otro tipo de carácter y Andrés es otro tipo de liderazgo que lo respetan, que también al momento de poder bromear se bromea, que obviamente es un referente de la selección", explicó Márquez al presentar a su cuerpo técnico.
Del retiro al Juvenil A del Betis
Europa también es el lugar donde Guardado empezó a formarse como estratega. En octubre de 2025 se integró al cuerpo técnico del Juvenil A de su ex equipo, el Real Betis, bajo las órdenes de Dani Fragoso, para hacer las prácticas de su curso. El club lo presentó como el inicio de su "etapa formativa como entrenador".
La idea venía de antes del retiro. En enero de 2024, al despedirse del Betis para volver a México con el León, ya sabía qué quería hacer después de colgar los botines y también que su carrera no le alcanzaba para recibir un equipo.
"Te pueden abrir las puertas por lo que hiciste como jugador, pero tienes que demostrar que eres válido para ser entrenador y el Betis debe tener entrenadores preparados y me voy a preparar para cumplir ese objetivo", señaló entonces.
Tampoco quería ser la copia de alguno de sus antiguos técnicos.
"Me gustaría ser el entrenador Andrés Guardado y ganarme el nombre como Guardiola, cuando dicen que un entrenador tiene el estilo y es 'Guardiolista' o es 'Bielsista' o 'Mourinhista'. A mí me gusta soñar y por qué no que un futuro la gente diga: 'Este güey es Guardadista'".
Márquez ya estaba en esos planes. Guardado imaginó en público un futuro en el que él dirigiera al Betis y Márquez al Barcelona, en el que Rafa fue multicampeón.
La relación venía de antes de los cuatro mundiales que jugaron juntos: Rafa fue el ejemplo que Guardado encontró en la misma cantera del Atlas para creer que un canterano Rojinegro podía hacer carrera en Europa.
Año y medio después, ya retirado, Josep Pedrerol le preguntó en El Cafelito si Márquez lo llevaría de segundo cuando tomara al Tri. Guardado se rio: "No sé, espero; Rafa, ¡estoy ya sacando mi curso! Mi hermano fue mi primer referente, pero el mayor ejemplo que tuve fue Rafa Márquez. Lo vi salir de Atlas, fichar con Mónaco y luego con Barcelona. Yo crecí queriendo ser como él".
Fue en septiembre de 2025. Un mes después ya entrenaba juveniles en Sevilla.
La escuela de Pellegrini
En Europa pasó 16 años y medio y jugó 542 partidos oficiales con el Deportivo La Coruña, el Valencia, el Bayer Leverkusen, el PSV Eindhoven y el Betis. Ningún mexicano ha jugado más en el futbol europeo.
Cuando habla del oficio de entrenador, el nombre que más repite es el de Manuel Pellegrini, con quien ganó la Copa del Rey en el Betis. Lo que rescata del chileno no es la pizarra.
"Él sabe, es un viejo lobo, él se las sabe todas. No es el mejor entrenador tácticamente, porque no lo es, no es un entrenador como Luis Enrique o los de ahora, muy tácticos; él es básico, pero sabe meter a los buenos. Él huele al jugador, él huele el que está bien y el que no, él huele qué jugador es para cada partido", comentó en mayo.
Esa es la parte del oficio que su nuevo cargo le pide primero. Guardado llega con 182 partidos con la selección, más que nadie en la historia, y cinco mundiales, un récord que rompió Guillermo Ochoa en Norteamérica 2026.
Él mismo advirtió que eso sólo abre la puerta. En el Tri no tendrá la responsabilidad principal: estudiará en Europa, visitará a los seleccionados, verá partidos y los mantendrá conectados con un cuerpo técnico que ahora trabaja desde México. Ese mismo trabajo hizo Márquez antes de ser seleccionador.
En junio, los jugadores lo levantaron como si todavía fuera parte del vestidor. Ahora le toca mirarlos desde el lado en el que durante casi 20 años estuvieron quienes lo dirigían a él y empezar a averiguar si algún día alguien dirá que un entrenador es guardadista.
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