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La pelea con William Scull en Riad dejó una victoria, pero también una noche incómoda para Canelo Álvarez. El mexicano modificó su preparación: lleva más de un mes en España para adaptarse al horario, recuperar su cuerpo y llegar a su regreso ante Christian Mbilli sin repetir los problemas que experimentó en Arabia Saudita.

Canelo Álvarez ganó aquella noche en Riad, pero no salió de Arabia Saudita con la sensación de haber encontrado su mejor versión.

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El 4 de mayo de 2025 derrotó por decisión unánime a William Scull y recuperó el título indiscutido de los supermedianos de la FIB. Sin embargo, la pelea quedó marcada por la falta de acción, el estilo defensivo del cubano-alemán y las críticas de aficionados y medios, que llegaron a calificarla entre las peores peleas de campeonato.

Canelo tampoco terminó satisfecho. “Me costó mucho trabajo la vez pasada adaptarme”, reconoció ahora, al explicar por qué decidió cambiar la manera de preparar su siguiente combate.

Aquella experiencia no se redujo al planteamiento de Scull. Para Canelo, hubo otro problema: el tiempo de adaptación al cambio de horario. El mexicano explicó que llegó a una conclusión después de aquella experiencia: necesita alrededor de 21 días para que su cuerpo se adapte completamente a un nuevo lugar.

“No me dio el tiempo aquella vez y la pasé muy mal”, confesó. Por eso, para su regreso al ring, eligió otro camino.

España se convirtió en su centro de operaciones. Canelo lleva más de un mes entrenando ahí, en el gimnasio de Oleksandr Usyk, mucho más tiempo del que tuvo antes de su pelea en Arabia, con la intención de que el cambio de horario deje de ser un factor cuando llegue el momento de subir al cuadrilátero.

“Por eso estamos acá, obviamente también contentos de poder cambiar la perspectiva de un entrenamiento nuevo y todo esto”, explicó.

No se trata únicamente de entrenar más. Se trata de entrenar diferente.

El mexicano trabaja en las instalaciones de Usyk, donde varias figuras del boxeo internacional han hecho su campamento, y ha incorporado ejercicios que antes no realizaba, enfocados en reflejos, reacción, memoria y capacidad de adaptación. El objetivo es preparar tanto el cuerpo como la mente.

“Nunca había hecho muchas cosas que hacen aquí, de reflejos, de memorizar muchas cosas y todo ese tipo de cosas. No lo había hecho, lo empecé a hacer y también se necesita porque el cerebro también es un músculo”, explicó.

Canelo asegura que los resultados lo tienen satisfecho. Dice que sus reflejos, reacción, potencia y fuerza están al ciento por ciento.

“Mi cuerpo está como si tuviera 26 años, 25 años. Entonces, me siento muy bien”, afirmó.

También reconoce que la derrota ante Terence Crawford dejó otra enseñanza. Aunque asegura que realizó una buena preparación para aquella pelea, admite que durante las cinco semanas previas su mente no estuvo completamente enfocada.

“Cuando pierdes, siempre miras hacia atrás y analizas tus errores”, señaló. “Me di cuenta de que, a este nivel, la diferencia entre ganar y perder es muy pequeña”.

Ahora no quiere repetirlo. Su atención está puesta en Christian Mbilli, un rival que describe como un peleador de primer nivel, agresivo y con un volumen importante de golpes. Y para enfrentarlo, Canelo decidió darle al cuerpo algo que considera fundamental: tiempo.

“Después de un periodo de inactividad, creo que mi cuerpo necesitaba este tiempo para recuperarse y ahora estoy listo. Estoy listo para pelear”, dijo, luego de que su última pelea fue en septiembre de 2025 ante Terence Crawford.

La preparación en España representa así una especie de corrección de ruta. Arabia le mostró que no bastaba con llegar a un combate de esta magnitud; también era necesario darle al organismo el tiempo suficiente para adaptarse al lugar y al horario.

Ahora Canelo lleva más de un mes en Europa. Entrena, duerme, se adapta, trabaja sus reflejos y prepara su cuerpo para una pelea que quiere afrontar en mejores condiciones.

Esta vez, el reloj no debe ser un rival. El mexicano llega a su regreso con otra experiencia, otro método y una idea clara: aprender de lo que no funcionó.

“Ahora aprendí de eso y estoy pensando en lo que sigue. Estoy pensando en Mbilli”.

Y mientras prepara el siguiente capítulo de su carrera, Canelo tampoco quiere ponerle fecha al último. “No quisiera decir cuándo será mi última pelea, porque la verdad es que no lo sabemos”, afirmó Canelo, quien destacó el valor de compartir cartelera con otros peleadores mexicanos y de darles una plataforma frente al mundo. 

Para el tapatío, cada oportunidad cuenta para una nueva generación que busca abrirse camino en el boxeo y aseguró que le entusiasma ver a jóvenes talentos de México crecer y aprovechar escenarios como este.

La noche en Riad, así, no solo representa otro capítulo en su carrera, sino una vitrina para el talento mexicano que viene detrás.

El objetivo es claro: volver al ring y demostrar que el tiempo que se tomó para recuperarse y la nueva estrategia de preparación en España pueden marcar una diferencia.

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