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Sergio Pérez regresará este sábado 26 de septiembre al circuito que mejor conoce con una oportunidad especial, aunque nada sencilla. El mexicano, reconocido como el “Rey de Bakú” por sus dos victorias y cinco podios en sus calles, disputará el Gran Premio de Azerbaiyán con la nueva especificación del motor Ferrari y pequeñas modificaciones aerodinámicas en su Cadillac. La experiencia de Checo y las mejoras pueden acercar al equipo, pero pensar en un resultado importante todavía exige prudencia.

La carrera romperá con la programación habitual de la Fórmula 1 y se celebrará el sábado en lugar del domingo. El 27 de septiembre se conmemora el Día del Recuerdo en Azerbaiyán, una jornada de luto en homenaje a los fallecidos durante el conflicto de Nagorno-Karabaj de 2020. La Fórmula 1 aceptó la solicitud de los promotores y las autoridades del país para adelantar todas las actividades.

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Las primeras dos prácticas se disputarán el jueves, mientras que el viernes quedarán reservados el tercer entrenamiento y la clasificación. El Gran Premio comenzará el sábado a las 15:00 horas de Bakú, las 5:00 de la mañana en el centro de México, y tendrá una duración de 51 vueltas sobre el circuito urbano de 6,003 kilómetros.

El cambio de fecha acompañará el regreso de uno de los pilotos más exitosos en la breve historia del trazado. Checo terminó tercero en 2016, cuando la competencia todavía llevaba el nombre de Gran Premio de Europa, y volvió al podio con Force India en 2018. Ya como integrante de Red Bull, ganó en 2021, terminó segundo en 2022 y consiguió otra victoria en 2023.

Esos resultados explican el apodo de “Rey de Bakú”. Pérez permanece como el único piloto que ha conquistado dos veces el Gran Premio de Azerbaiyán y suma cinco podios en el circuito. El dato adquiere mayor valor porque sus primeros dos resultados entre los tres mejores llegaron con un monoplaza que no pertenecía al grupo dominante.

Checo se adaptó históricamente a las exigencias de una pista que combina curvas lentas, frenadas fuertes, muros cercanos y una de las rectas más largas del calendario. El mexicano suele destacar en circuitos urbanos por su capacidad para cuidar los neumáticos, encontrar tracción en la salida de las curvas y evitar errores durante carreras marcadas por accidentes o apariciones del auto de seguridad.

Sin embargo, su regreso a Bakú será diferente. Pérez ya no cuenta con el Red Bull que le permitió disputar victorias, sino con un Cadillac que todavía atraviesa los problemas naturales de su primera temporada en la Fórmula 1.

La escudería estadounidense no ha sumado puntos después de 14 Grandes Premios y permanece en el último lugar del Campeonato de Constructores. La fiabilidad ha representado su mayor problema: Checo acumula cinco abandonos y varias de sus mejores actuaciones terminaron antes de tiempo por fallas mecánicas.

Cadillac tampoco encontró la reacción esperada después del receso de verano. Pérez terminó en la posición 15 en Países Bajos y fue decimoctavo en Italia, antes de abandonar el Gran Premio de España por un problema de refrigeración. A pesar de no completar la carrera en Madrid, el mexicano consideró que ese había sido uno de los fines de semana más sólidos del equipo.

Checo logró mantenerse cerca del Williams de Alex Albon y llegó a competir contra rivales que normalmente se encuentran por delante de Cadillac. Ese ritmo ofreció una señal positiva, pero la falla que provocó el abandono volvió a demostrar que el equipo necesita terminar las carreras antes de pensar en objetivos más ambiciosos.

Bakú representa la siguiente oportunidad para medir ese progreso. Cadillac confirmó que Pérez utilizará por primera vez la especificación actualizada ADUO 2 de la unidad de potencia Ferrari. El equipo también probará pequeñas modificaciones aerodinámicas durante las prácticas.

La nueva versión del motor puede ofrecer un incremento de rendimiento en un circuito donde la velocidad máxima y la administración de la energía resultan fundamentales. Sin embargo, no transformará por sí sola al MAC-26. El propio Checo habló de la posibilidad de dar un pequeño paso, no de una mejora capaz de cambiar completamente la posición de Cadillac.

La primera meta será completar el fin de semana sin fallas y confirmar que el ritmo mostrado en Madrid puede mantenerse. Después aparecerá la posibilidad de aprovechar una carrera impredecible. Bakú suele castigar cualquier error y sus largas rectas producen oportunidades de rebase, mientras que los accidentes y las banderas amarillas pueden alterar las estrategias.

En condiciones normales, Cadillac todavía no posee el rendimiento necesario para pelear directamente por los puntos. Una clasificación limpia, una estrategia acertada y los problemas de otros equipos podrían acercar a Checo al décimo puesto. Su conocimiento del circuito aumenta las posibilidades de aprovechar cualquier oportunidad, pero no elimina la diferencia técnica frente al resto de la parrilla.

Pérez vuelve al escenario de algunas de sus mejores actuaciones con dos elementos a su favor: su dominio histórico de las calles de Bakú y un Cadillac que estrenará mejoras. El “Rey de Bakú” puede volver a marcar diferencias, aunque esta vez su mayor reto no será superar a Max Verstappen o a los Ferrari, sino conseguir que su experiencia y la evolución del auto alcancen para acercar al proyecto estadounidense a sus primeros puntos.

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