Los números del futbol femenil presentan una contradicción. México reportó 67.8 millones de espectadores acumulados durante 2025, Inglaterra firmó el contrato televisivo con mayor valor público entre las cuatro ligas analizadas, España aumentó su audiencia, pero no encontró ofertas que alcanzaran sus precios de reserva y Francia aseguró estabilidad después de una licitación fallida. La cantidad de personas frente a la pantalla importa, aunque no todas las ligas consiguen transformar esa atención en dinero.
La comparación necesita una precisión. Cada campeonato utiliza una metodología diferente. México suma televisión y plataformas digitales a lo largo de dos torneos; España reporta audiencia acumulada de toda la temporada; Inglaterra mide espectadores únicos, horas consumidas y reproducciones digitales; Francia publica principalmente los resultados de sus transmisiones gratuitas en YouTube. Las cifras permiten dimensionar el alcance, pero no forman una clasificación completamente uniforme.
España atraviesa la situación más delicada. DAZN adquirió en 2022 los principales derechos nacionales e internacionales de la Liga F por 35 millones de euros durante cinco temporadas, un promedio de siete millones anuales. El contrato debía concluir después de la campaña 2026-27, pero la plataforma utilizó una cláusula de salida y terminó la relación con un año de anticipación.
Liga F abrió una nueva licitación con un precio mínimo de cinco millones de euros por los ocho partidos de cada jornada en televisión de pago. Un segundo lote, compuesto por cuatro encuentros en señal abierta, solicitó dos millones. Los dos millones no representan el precio de todos los derechos, sino únicamente el de la mitad de la jornada. Ninguna oferta alcanzó el mínimo de cualquiera de los dos paquetes.
La falta de propuestas suficientes contrasta con el crecimiento de la audiencia. Liga F acumuló 7.5 millones de espectadores durante la temporada 2025-26, un incremento del 11.2%. El Real Madrid-Barcelona estableció el récord de la competición con un promedio de 685 mil espectadores y más de 2.09 millones de usuarios únicos entre Teledeporte, TV3, DAZN y Movistar.
El problema español no es la ausencia total de público. Gran parte del crecimiento apareció después de que RTVE y 3CAT/TV3 ofrecieran partidos gratuitos. La competición atrae más personas en señal abierta, pero todavía no convierte ese alcance en suficientes suscriptores para justificar el precio de una plataforma de pago.
Francia ya pasó por un problema similar. En 2023, la Federación Francesa abrió una licitación para vender los derechos de la D1 Arkema y no recibió ofertas económicas satisfactorias. Canal+ había transmitido el campeonato desde 2018 por alrededor de 1.2 millones de euros anuales, aunque el pago de la última temporada quedó cerca de 900 mil euros.
Después del fracaso del concurso, la federación negoció directamente con Canal+ y alcanzó un acuerdo hasta 2029 por una cantidad estimada de 1.3 millones de euros por temporada. Francia mantuvo a su operador y obtuvo estabilidad, pero el valor permaneció lejos de las principales ligas.
La Arkema Première Ligue también muestra una audiencia menor. Durante la primera mitad de la temporada 2025-26, sus transmisiones gratuitas en YouTube acumularon 733 mil 672 espectadores, con un promedio de 16 mil 674 por partido. El Lens contra OL Lyonnes fue el encuentro más visto de ese periodo con 47 mil 564. La cifra representó un crecimiento del 79% respecto al mismo tramo del curso anterior, aunque todavía refleja el tamaño limitado del producto televisivo francés.
México ofrece el contraste más llamativo. La Liga Femenil BBVA reportó 67.8 millones de espectadores acumulados entre televisión y plataformas digitales durante 2025. El Clausura reunió 30.3 millones y el Apertura alcanzó 37.5 millones. La propia competición afirmó que esas cifras la colocaron como la liga femenil con mayor alcance durante ese año.
El proyecto FutFem Donde Sea tuvo un papel importante. La Liga transmitió gratuitamente más de 100 partidos de América, Rayadas, Cruz Azul, Toluca, Pumas y Necaxa mediante YouTube, Facebook, TikTok y televisión. Los partidos incluidos en esta estrategia superaron el cálculo inicial de 100 mil visualizaciones por encuentro y alcanzaron un promedio cercano a 329 mil. El América contra Querétaro llegó a 1.1 millones.
Sin embargo, el dato mexicano requiere contexto. El formato anterior disputaba 96% más partidos que varias ligas internacionales de referencia y celebraba dos torneos por año. Los 67.8 millones son una suma acumulada de televisión y reproducciones digitales, por lo que una misma persona puede aparecer más de una vez. La cifra representa un alcance enorme, pero no equivale a 67.8 millones de aficionados distintos.
México tampoco cuenta con un valor público y centralizado para sus derechos. Durante años, cada club negoció por separado sus partidos como local, lo que repartió la liga entre TUDN, ViX, FOX, ESPN, Tubi y Prime Video. Para el Apertura 2026, la organización centralizó los derechos de siete de sus 18 equipos. El avance puede fortalecer su poder de negociación, aunque todavía no existe un contrato único que permita saber cuánto vale toda la competición.
Inglaterra presenta el modelo más desarrollado. La Women’s Super League firmó con Sky Sports y la BBC un acuerdo de cinco temporadas, desde la 2025-26 hasta la 2029-30, valorado en alrededor de 65 millones de libras. El promedio alcanza 13 millones por campaña, la cifra pública más alta entre las cuatro ligas.
Sky Sports puede ofrecer hasta 118 partidos por temporada, 78 de ellos en exclusiva, mientras la BBC conserva 21 encuentros anuales y la presencia en televisión abierta. La primera campaña del nuevo contrato registró un alcance de 11.06 millones de espectadores únicos en el Reino Unido, bajo una medición que exige al menos tres minutos consecutivos de consumo. El público acumuló 23.78 millones de horas frente a las transmisiones y el partido más visto rondó los 676 mil espectadores.
El alcance digital inglés fue mucho mayor. Las cuentas oficiales de la WSL acumularon 669 millones de reproducciones de video durante la temporada 2025-26. Además, la WSL y la segunda división inglesa habían reunido una audiencia global combinada de 72.1 millones de personas durante el curso anterior, con 76% de su público fuera del Reino Unido.
México supera a Inglaterra en la cifra acumulada que cada liga comunica sobre sus partidos, pero la WSL obtiene mucho más dinero por sus derechos. La diferencia está en la centralización, la estabilidad contractual, la exclusividad y la capacidad de vender el producto internacionalmente. Sky y la BBC conocen los horarios, el número de encuentros y las condiciones durante cinco años, mientras los clubes mexicanos todavía reparten sus transmisiones entre distintos operadores.
Los cuatro casos muestran etapas diferentes. Inglaterra convirtió su estructura en un contrato de 65 millones de libras. México construyó una audiencia masiva, pero aún debe transformar ese alcance en un acuerdo centralizado. Francia aceptó una cantidad modesta para conservar estabilidad y España busca un nuevo socio pese al crecimiento de sus espectadores.
La conclusión resulta clara: las visualizaciones por sí solas no determinan el valor de una liga. El verdadero negocio aparece cuando el público puede encontrar fácilmente los partidos, los operadores reciben suficiente exclusividad y la competición negocia como una sola marca. México ya tiene los ojos; ahora necesita convertirlos en valor. España debe recuperar la confianza del mercado, Francia necesita ampliar su escala e Inglaterra marca, por ahora, el camino comercial del futbol femenil europeo.

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