Los primos mexicanos Luis Lemus y Flavio de Luna encontraron caminos distintos en el ciclismo profesional. Hoy siguen compitiendo, trabajan alrededor de la bicicleta y vuelven al GFNY Cozumel, una carrera que se ha convertido en parte de su historia.
¿QUÉ ES EL GRAN FONDO DE COZUMEL?
El GFNY (Gran Fondo New York) es una carrera ciclista de ruta abierta para participantes de distintos niveles. El evento en Cozumel brinda recorridos de 77 y 154 kilómetros, con salida y meta en la isla. La ruta es plana, pero el viento, el calor y la humedad son parte del trayecto.
CAMINOS DIFERENTES
Luis Lemus y Flavio de Luna llegaron al ciclismo por caminos diferentes. Luis empezó a los 15 años, cuando su papá ciclista, lo invitó a rodar un domingo. Flavio comenzó en el ciclismo de montaña y, años después, cambió a la ruta por recomendación de su entrenador de Checoslovaquia. Los dos compitieron como profesionales y hoy siguen vinculados a la bicicleta, aunque sus vidas ya no giran únicamente alrededor de las carreras.
Cozumel es uno de los puntos que comparten. Luis participo en el GFNY desde 2015, donde logró podio, y procura volver casi todos los años. Flavio también ha hecho de la isla una parada especial: el año pasado no pudo ir porque compitió en el GFNY Bahamas, aunque admite que extrañó Cozumel.
En 2023, además, los primos compartieron el podio: Flavio ganó la carrera y Luis terminó tercero.
Luis Lemus: la bicicleta como parte de su vida
Después de la primera rodada con su papá, Luis comenzó a entrenar con más frecuencia en el velódromo de Aguascalientes. A los 16 años ganó su primera medalla de oro en una competencia nacional juvenil. Ese resultado le dio confianza para seguir, pero otro recuerdo terminó de acercarlo a la idea de convertirse en profesional: una subida en la que logró ganarles a ciclistas mayores que él.
“Yo ya me veía en el Tour de Francia, corriendo con Alberto Contador, contra los mejores ciclistas del mundo”, recuerda. Esa primera victoria le dio confianza para seguir entrenando, incluso cuando los resultados no llegaban.
Lemus tuvo una carrera profesional de varios años y compitió en Europa, Estados Unidos y México. También representó al país en los Juegos Olímpicos de Río 2016.
Lemus dice que la nutrición en el ciclismo ha cambiado. Antes se recomendaba limitar los carbohidratos; ahora, los atletas cuidan cuánto consumen antes, durante y después de entrenar.
Para él, la preparación no empieza cuando se sube a la bicicleta. Incluye dormir bien, desayunar, preparar el equipo y recuperarse después de cada sesión. Hay días de una hora de rodaje y otros con fondos de cinco, siete u ocho horas. “Los entrenamientos son 24-7”, dice.
La constancia también depende de disfrutar el deporte. Cuando le cuesta salir a entrenar, Lemus recuerda por qué empezó. “No ha habido un solo día que regrese de la bicicleta y me arrepienta de haber salido”, cuenta. Incluso en los días complicados, dice, termina agradecido de haber rodado.
Ahora junta el ciclismo con la vida familiar. Tiene un hijo pequeño y espera otro, así que uno de sus retos es encontrar un equilibrio entre la bicicleta, el trabajo y su familia. Sigue pensando en competir: le gustaría volver a un campeonato nacional de ruta, probarse en contrarreloj y participar en pruebas importantes de gravel. También espera disputar el GFNY de Aguascalientes y buscar un lugar en el podio.
Cozumel ocupa un lugar en su corazón. Luis recuerda la isla como uno de los lugares donde más disfruta rodar, pues la gente recibe bien a los ciclistas. El ambiente de la carrera también le permite reunirse con amigos y compartir la ruta con corredores que regresan cada año.
Luego se encuentra Flavio, que comenzó en la montaña. En 2007, cuando tenía 17 años, ganó el campeonato nacional juvenil de cross-country. Aunque esa era la disciplina que más disfrutaba, su entrenador pensaba que podía tener mejores oportunidades en la ruta. Flavio decidió probar.
A los 18 años conoció a un entrenador checoslovaco durante una Vuelta a México. El entrenador lo invitó a entrenar en Ensenada y luego se mudó a Aguascalientes. Flavio continuó trabajando con él bajo una rutina estricta, con horarios para dormir, comer y entrenar. Denotó que esa etapa le enseñó a ser más disciplinado y cambió su forma de entender el trabajo.
Su camino profesional lo llevó a competir en México, Europa, Estados Unidos y otros países. En esos años aprendió que el ciclismo de equipo también implica cumplir tareas para otros: llevar botellas, entrar en una fuga o trabajar para que un compañero tenga oportunidad de ganar. “A veces ni terminas”, explica sobre algunas carreras. Con el tiempo, competir empezó a sentirse como un trabajo y buscó otra manera de seguir disfrutando la bicicleta.
La fotografía y el video se volvieron parte de esa nueva etapa. Flavio abrió su propio negocio y ahora combina su trabajo audiovisual con carreras de gravel y colaboraciones con marcas. También participa en la producción de contenido relacionado con GFNY. “La bicicleta es lo que me da salud mental”, cuenta. Rodar le permite despejarse antes de volver al trabajo.
Su experiencia también le mostró el costo de competir. Cuando era juvenil, su papá pagó bicicletas, viajes a competencias y el apoyo de su entrenador. Ya como profesional, los equipos cubrían el sueldo, los viajes y parte del equipo. Hoy, Flavio combina su empresa con colaboraciones y apoyos de marcas para continuar compitiendo.
Según su estimación, una bicicleta y un casco pueden costar entre 15 mil y 300 mil pesos. Además, calcula que los gastos de viajes, ropa, llantas y nutrición pueden llegar a 50 mil pesos mensuales para quienes siguen un calendario de competencias. Por eso considera que, en México, muchas carreras dependen todavía del apoyo de las familias y de la comunidad ciclista.
Flavio vuelve a Cozumel por la carrera y por la gente que ha conocido a lo largo de los años. Dice que él y Luis han formado una familia con organizadores, amigos y ciclistas que coinciden en la isla. Le gusta que durante el fin de semana todo gire alrededor de la bicicleta: la ruta, y las conversaciones platicas después de rodar. En 2023, esa conexión con la carrera se reflejó en el resultado: ganó el GFNY Cozumel y Luis cruzó la meta en tercer lugar.
Los dos primos siguen teniendo objetivos, aunque sus prioridades han cambiado desde sus años profesionales. Luis quiere seguir compitiendo sin descuidar a su familia. Flavio busca mantener su negocio y continuar en el gravel. Los dos siguen atentos al crecimiento del ciclismo mexicano. Flavio considera que Isaac del Toro tiene un talento excepcional y se siente orgulloso de verlo competir. Luis también lo sigue y pide que México lo apoye.
Para los jóvenes que quieren competir, Luis recomienda encontrar un deporte que de verdad disfruten. Flavio añade que hace falta desarrollar tanto la parte física como la mental, y aprender a tener paciencia. Sus carreras tomaron caminos distintos, pero Cozumel les ofrece cada año una razón para volver a encontrarse sobre la bicicleta.
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