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Mientras la Liga MX intenta centralizar por primera vez los derechos televisivos para aumentar su valor, Estados Unidos empieza a preguntarse si la fragmentación por los contenidos deportivos en vivo, como consecuencia de haber centralizado sus derechos, no ha ido demasiado lejos.

Esta semana tres gigantes del streaming, Amazon, Netflix y YouTube, anunciaron una alianza para posicionarse frente al gobierno estadounidense, que analiza las condiciones que desde 1961 permiten a las grandes ligas deportivas de ese país vender de manera colectiva sus derechos de transmisión.

La alianza se llama Streaming Access and Choice Alliance (SACA) y detrás está la batalla entre plataformas de streaming y broadcasting sobre quién podrá comprar el deporte en vivo, bajo qué condiciones y cuánto de ese contenido deberá estar disponible en televisión abierta.

En junio pasado, el Congreso celebró una audiencia para discutir si el Sports Broadcasting Act de 1961 sigue teniendo sentido, sobre todo después de que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) abrió una consulta sobre la fragmentación del mercado deportivo, por la cual el público debe comprar una gran cantidad de suscripciones de plataformas, ya sea de streaming (Amazón, Netflix, YouTube, etc.), o de broadcasting (Fox, ESPN, etc.).

Durante los primeros años de la televisión, los equipos de Estados Unidos negociaban individualmente los derechos de sus partidos, como tradicionalmente lo hace el futbol mexicano. Luego la NFL comenzó a agruparlos, pero los tribunales consideraron que algunos acuerdos podían violar las leyes antimonopolio. Por ello, el Congreso intervino en 1961 y mediante el Sports Broadcasting Act concedió una excepción para que las ligas pudieran vender los derechos colectivamente.

La intención era fortalecer a las ligas y que algunos equipos pequeños recibieran cantidades similares a los grandes. Era la televisión abierta financiada por publicidad. Sin embargo, con la crisis de la televisión por cable y la irrupción del streaming, esos contenidos dispararon su valor, generaron una batalla entre plataformas y todo eso derivó en la fragmentación que conocemos.

Por eso, voces gubernamentales en E.U. consideran que esa excepción ya no aplica para la distribución por satélite o streaming, de manera que lo que durante décadas podía ser una discusión técnica, se ha convertido en el centro de un negocio que cambió por completo, porque el deporte nunca había tenido tantos posibles compradores.

Durante décadas, las grandes cadenas (CBS, NBC, ABC y Fox) dominaron la distribución del contenido deportivo. Luego llegaron competidores como ESPN y TNT con la TV por cable, y últimamente las plataformas de streaming, empresas tecnológicas que pueden transmitir en directo y con recursos suficientes para competir por algunos de los activos más caros de la televisión.

El deporte se vende por eventos del calendario

Por eso, por ejemplo, la NFL vende varios de sus eventos del calendario a diferentes plataformas, como a Amazon el Thursday Night Football, o la MLB a Netflix el Opening Day, al tiempo que mantiene acuerdos con grandes “broadcasters”. De acuerdo con la FCC, en 2025 los partidos de NFL aparecieron en diez servicios distintos, con el costo que eso implica para los usuarios.

Eso explica por qué una ley de 1961 le importa a Netflix en este 2026, pues las plataformas de streaming no quieren que los equipos negocien por sí solos sus derechos, sino mantener los acuerdos de manera directa con las ligas, para mantener la exclusividad de los eventos.

Del otro lado, los broadcasters tienen mucho que perder, porque el deporte sigue siendo uno de los pocos contenidos capaces de reunir grandes audiencias en tiempo real, algo especialmente valioso para una industria televisiva que ha visto migrar hacia internet buena parte del entretenimiento que antes controlaba.

Mientras todo eso ocurre en Estados Unidos, la Liga MX está comenzando justamente el proceso contrario, luego de que todavía cuenta con un modelo en el que cada club negocia sus propios derechos como local.

Pero eso puede cambiar en 2028, cuando pretende concentrar los derechos de TV de los 18 equipos, luego de que desde 2023 los dirigentes del futbol mexicano han señalado la centralización como una de las transformaciones necesarias para incrementar el tamaño del negocio y reducir las diferencias económicas entre clubes.

“Ya nos autorizó nuestro board (Consejo) a centralizar los derechos de televisión y eso da un nuevo empuje al valor de la Liga”, aseguró el Comisionado del futbol mexicano, Mikel Arriola, durante la Expansión Summit la semana pasada.

Como ejemplo, mencionó que la Liga de España pasó de recibir 845 millones de euros en 2014, a 3,600 millones actualmente. Por su parte, la Premier League pasó de 900 millones de libras en 2000, a 7 mil millones ahora.

La Liga MX, sin embargo, sostiene que la televisión abierta seguirá formando parte del futuro modelo, aunque aún está lejos de saber si dentro de un lapso más amplio la fragmentación entre distribuidores hará que se cuestione la concentración, como hace actualmente Estados Unidos.

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